A la hora de plantearnos cuestiones acerca de la relación entre radiofrecuencias y salud, la mayor parte de las personas se hace las mismas preguntas, esta recopilación intenta clarificar esas dudas.

¿Qué son los campos electromagnéticos (CEM)?

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Un campo electromagnético (CEM) es una combinación de un campo eléctrico y un campo magnético. Los CEM pueden ser estáticos, es decir, su magnitud que no varía con el tiempo, o variables en el tiempo. En el caso de CEM estáticos, puede existir un campo eléctrico (magnético) sin que exista un campo magnético (eléctrico). La situación es distinta en el caso de CEM variables en el tiempo, donde un campo eléctrico lleva siempre asociado un campo magnético. Un campo electromagnético variable en el tiempo se puede visualizar como una onda que se propaga a la velocidad de la luz, y que lleva asociada un campo eléctrico y un campo magnético variables en el tiempo. Por ello, al hablar de CEM variables en el tiempo también se habla de ondas electromagnéticas o de radiación electromagnética. Aunque la palabra “radiación” se asocia con efectos negativos, hay que tener en cuenta que, en realidad, se trata de una forma de transmisión de energía. La onda transporta energía de un punto a otro del espacio y está caracterizada por su frecuencia y su longitud de onda. La frecuencia determina la energía que transporta la onda electromagnética. A mayor frecuencia más cantidad de energía transporta la onda.

El espectro electromagnético

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La frecuencia de las ondas electromagnéticas varía en un rango muy amplio de valores. Dependiendo del rango de frecuencia, hablamos de distintos tipos de ondas o radiación electromagnética. Por ejemplo, hablamos de ondas de radiofrecuencia (que son las que utilizan en los sistemas de comunicaciones como la televisión, la radiodifusión, la telefonía móvil), de micro-ondas, de infrarrojo, visible, etc... El conjunto de todas ellas constituye el espectro electromagnético.

Radiación ionizante y radiación no ionizante

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Una división muy importante dentro del espectro electromagnético es la división entre radiación ionizante y radiación no ionizante. Esta división está basada en la energía que transporta la onda y se refiere a si esta energía es suficiente o no como para producir la ruptura de enlaces químicos.
La radiación ionizante puede provocar la ruptura de los enlaces de las células, afectar el ADN genético y son peligrosas. Aunque el umbral para producir esta ruptura depende de la molécula involucrada, por lo general se considera radiación ionizante a aquella cuya frecuencia es superior a 10 elevado a 15 Hz, es decir, a la parte del espectro correspondiente a la radiación ultravioleta, rayos X y rayos gamma.
Las radiaciones no ionizantes, como las que se utilizan en telefonía móvil y otros sistemas de comunicación, no tienen energía suficiente como para romper los enlaces celulares y por esta razón es altamente improbable que causen efectos irreversibles sobre la salud.

¿Las antenas de telefonía móvil emiten radiación?

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Sí, las antenas de telefonía móvil emiten radiación de radiofrecuencia, es decir, radiación no ionizante. La telefonía móvil utiliza la energía de las radiofrecuencias para transportar la información, al igual que lo hace la televisión y la radiodifusión. Las antenas son similares a las que se utilizan en TV y radiodifusión, pero emiten a menor intensidad.

¿Los campos electromagnéticos de radiofrecuencia producen enfermedades?

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Los organismos y comités nacionales e internacionales coinciden en que no hay relación causal entre exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia y enfermedades. La nota descriptiva nº 304 publicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que incluso en estudios a largo plazo no se ha detectado un aumento del riesgo de padecer cáncer por exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencias , incluso a niveles de exposición muy superiores a los que estamos expuestos debido a las estaciones base (las denominadas antenas de telefonía móvil) y las redes inalámbricas.
Respecto a otros efectos, la mayoría de los estudios se han centrado en la exposición a radiofrecuencia de los usuarios de teléfonos móviles. Los estudios con seres humanos y animales en los que se han examinado las ondas cerebrales, las funciones intelectuales y el comportamiento tras la exposición a campos de radiofrecuencia, como los generados por los teléfonos móviles, no han detectado efectos adversos.
No hay pruebas de que se produzcan alteraciones del sueño o de la función cardiovascular. De todos los datos acumulados hasta el momento, ninguno ha demostrado que las señales de RF producidas por las estaciones de base tengan efectos adversos a corto o largo plazo en la salud. Dado que las redes inalámbricas (Wi.Fi) suelen producir señales de radiofrecuencia de menor potencia que las que emiten las estaciones base, no cabe temer que la exposición a dichas redes sea perjudicial para la salud.

¿Por qué se establecen límites de emisión y cómo se establecen los límites de emisión?

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Aunque la radiación de radiofrecuencia es radiación no ionizante, se han establecido unos límites relacionados con la intensidad (energía por unidad de tiempo) de la onda electromagnética emitida. Esto se ha hecho para minimizar el principal efecto que pueden producir sobre el cuerpo humano, que es el de un ligero aumento de temperatura.
Los organismos nacionales e internacionales, sus comités de expertos independientes, revisan la bibliografía científica que se publica en revistas de reconocido prestigio y calidad.
A partir de los resultados obtenidos en estudios de laboratorio, clínicos y epidemiológicos se establecen unos límites seguros para el ser humano. Los límites de exposición actuales son los acordados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su Comisión Internacional de Protección contra las Radiaciones No-Ionizantes (ICNIRP 1998) y el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE, 2005).
El Consejo de Ministros de Sanidad de la UE aprobó estas directrices en su Recomendación 1999 /519/CE. Estos niveles son los que figuran en el Real Decreto 1066/2001 elaborado por los ministerios de Industria y de Sanidad y Consumo del Gobierno de España. Los límites actuales son los aceptados por la mayoría de los países desarrollados.

¿Cuál es el principal efecto en los organismos de la radiación emitida por las antenas de telefonía móvil?

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El principal efecto que pueden producir es un ligero aumento de temperatura (los denominados efectos térmicos).
Sus efectos biológicos son conocidos desde hace mucho tiempo. No hay que confundir los efectos biológicos, normales y conocidos que son reversibles, con los efectos adversos para la salud. No se establecido en ningún estudio científico relevante que las antenas, dentro de los límites de emisión establecidos por la legislación, provoquen efectos perjudiciales irreversibles para la salud.

Efectos térmicos y no térmicos

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Los efectos más conocidos de los campos electromagnéticos (CEM) de radiofrecuencia (RF) son los térmicos, es decir, los que producen un incremento de la temperatura de los tejidos expuestos.
Son numerosos los estudios publicados que no han observado efectos no térmicos de los CEM de RF. Uno de los trabajos más exhaustivos realizados hasta la fecha es un estudio epidemiológico de cohortes realizado por investigadores del cáncer y epidemiólogos de Dinamarca y Estados Unidos (Journal of the National Cancer Institute, Vol. 98, No. 23, December 6, 2006) sobre una población de 420.095 usuarios de telefonía móvil. Este estudio concluye que no hay evidencia de asociación entre uso del teléfono y cáncer, ni a corto ni a largo plazo. La OMS, la UE, y otros organismos mantienen programas continuos de investigación por un principio de prudencia y control de la exposición a largo plazo.
Sin embargo, algunos investigadores han citado otros posibles efectos no térmicos que los CEM de radiofrecuencias podrían ocasionar en los seres vivos, mediante mecanismos biofísicos (movimiento de iones, polarización celular, potenciales de membrana, resonancia o movimientos vibratorios celulares).
La realidad es que, hasta el momento, no se ha podido demostrar que la exposición a CEM de RF provoque efectos no térmicos. No se han observado efectos biológicos significativos y concluyentes. En ningún caso se han documentado efectos adversos para la salud humana debido a estos mecanismos biofísicos. Ello no implica que deban seguir siendo investigados.

¿Son peligrosas las antenas utilizadas en telefonía móvil?

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No porque, como ocurre con otros productos y procesos, están sujetos a regulaciones por organismos internacionales y nacionales, que siguen con rigor su cumplimiento. Su potencia de emisión está limitada por el Real Decreto 1066/2001 y los niveles de exposición que generan están muy por debajo de los límites considerados seguros por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Las mediciones y certificaciones realizadas en nuestro país confirman que los niveles de emisión de las antenas se sitúan ciento o miles de veces por debajo de los límites establecidos en la legislación.
El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio es competente en la autorización e inspección de las antenas. Estas instalaciones están sometidas a un riguroso sistema de control y vigilancia para que cumplan los límites de emisión y exposición.
Todos los Comités y organizaciones nacionales e internacionales competentes: OMS, ICNIRP (Comité Internacional para la protección frente a las radiaciones no ionizantes); UE (Unión Europea), JRC, autoridades sanitarias, informes técnicos de grupos de expertos independientes como el SSI (Dirección Estatal de protección contra la radiación) de Suecia, el Consejo de Salud de Holanda, etc…, coinciden en señalar que no existen efectos sobre la salud derivados de la exposición a emisiones procedentes de antenas de telefonía móvil.

¿Conviene establecer distancias mínimas respecto a las antenas?

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No hay motivos que justifiquen estas medidas. No hay razones técnicas ni sanitarias para ello. Los niveles de emisión son muy inferiores a los establecidos en la legislación vigente, que a su vez están basados en los límites establecidos por comités de expertos independientes.
La imposición de distancias mínimas crearía confusión y generaría una alarma injustificada.

¿Conviene disminuir el número de antenas y/o alejar las antenas de los núcleos de población?

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No. A mayor número de antenas corresponden menores niveles de exposición a los campos electromagnéticos de radiofrecuencia generados por las antenas ya que la potencia con la que deben emitir para garantizar la cobertura es inferior. Si alejamos las antenas de los núcleos urbanos, éstas deberán emitir con mayor potencia. España es el país que más mediciones ha realizado, y en todas se ha verificado que los niveles de exposición a los que estamos expuestos son muy bajos. Esta situación garantiza que, de acuerdo con los estudios científicos realizados hasta el momento, no existe riesgo para la salud de ningún grupo de la población.

¿Es peligroso vivir debajo de una antena?

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No, porque los niveles de emisión son mínimos debajo de la antena. El haz de emisión es horizontal y disminuye con la distancia. Además, el techo de la vivienda ejerce un efecto de atenuación que puede ser de 100 a 1.000 veces.
Cualquier ciudadano puede comprobar los niveles de emisión de las antenas más cercanas a su domicilio consultando la página web del Ministerio de Industria. La información es pública, transparente y gratuita.

¿El uso del teléfono móvil es perjudicial para el cerebro?

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No hay ninguna evidencia científica que muestre que el uso del teléfono móvil sea perjudicial para el cerebro. La potencia de emisión de los teléfonos móviles es muy baja y está limitada por el fabricante. La máxima energía que emite el móvil se dirige hacia su parte externa en dirección de la antena. Parte del calor que sentimos es debido a la propia presión del aparato contra la oreja. Además, el cuerpo humano dispone de mecanismos suficientes para disipar el aumento de temperatura local producido por uso del teléfono.

¿Qué ocurre con las personas que se declaran como hipersensibles?

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No se ha demostrado que los campos electromagnéticos de radiofrecuencias produzcan el “síndrome de hipersensibilidad electromagnética”. Estas personas merecen el máximo respeto hacia sus preocupaciones. Experimentos llevados a cabo con personas que declaran tener hipersensibilidad a los CEM han mostrado que dichas personas no son capaces de detectar, en condiciones experimentales, cuando están expuestos a CEM similares a los utilizados en la telefonía móvil. Al mismo tiempo responden muy bien si se les escucha y reciben una información clara y objetiva.

¿Se han evaluado los riesgos a largo plazo de la exposición a CEM de radiofrecuencias?

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Sí. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras organizaciones competentes han evaluado los efectos a largo plazo de la exposición a lo campos emitidos por las antenas de las estaciones base y de los sistemas inalámbricos. Véase la nota descriptiva nº304 de la OMS.
Además, los niveles de exposición que se han medido en todo el territorio nacional están ciento o miles de veces por debajo de los límites que se consideran seguros para el ser humano, por ello cabe deducir que no existen riesgos para las personas expuestas.

¿Los CEM son peligrosos para las personas con marcapasos?

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Todos los marcapasos vendidos en la Unión Europea deben estar fabricados según las normas obligatorias de normalización de compatibilidad electromagnética. Esta legislación marca los niveles de exposición que garantizan un correcto funcionamiento de los marcapasos de forma su funcionamiento no pueda ser interferido por los CEM a los que estamos expuestos en nuestra vida cotidiana.

¿Son peligrosos los móviles que utilizan la nueva tecnología conocida como 3G – UMTS o la telefonía inalámbrica (DECTS)?

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Un reciente informe elaborado por el Consejo de Salud de Holanda en 2007 (www.healthcouncil.nl) concluye que no hay pruebas que indiquen efectos sobre la salud derivados de la exposición a los sistemas de telefonía móvil (UMTS Y DECT).

¿Qué opina la Organización Mundial de la Salud (OMS)?

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En la nota descriptiva nº 304, publicada en Mayo de 2006 y titulada "Los campos electromagnéticos y la salud pública: Estaciones de base y tecnologías inalámbricas“, la OMS señala las siguientes conclusiones: “Considerando los bajísimos niveles de exposición y los resultados de la investigación realizada hasta la fecha, no hay evidencia científica de que la que la exposición humana a las débiles señales de las estaciones base puedan causar cáncer o cualquier otro efecto adverso para la salud".

¿Existen discrepancias entre los expertos?

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Las organizaciones y Comités de expertos de reconocido prestigio coinciden en señalar que, de acuerdo con la evidencia científica, los límites actuales de emisión y exposición, son seguros. Esta afirmación es compatible con seguir investigando los efectos de los campos electromagnéticos (CEM) de radiofrecuencias (RF) aunque parece improbable que se obtengan resultados relevantes. Si hubiera un efecto significativo sobre la salud ya se habría detectado. Sin embargo, por el principio de prudencia y ante la demanda social sobre los riesgos de los CEM se sigue investigando sobre los efectos a largo plazo, teniendo en cuenta los conceptos de exposición crónica y de latencia tumoral.
En numerosos ámbitos de la medicina y de la ciencia hay discrepancias pero es necesario distinguir la ciencia bien realizada de la que no utiliza el método científico. Para poder valorar un buen trabajo científico hay que tener en cuenta al menos estos criterios:

  • Relación dosis/efecto.
  • Reproducible/consistente/coherente con otros estudios.
  • Significativo/fuerza de la asociación. Riesgo relativo y atribuible. El factor está en expuestos.
  • Plausibilidad biológica: mecanismo conocido.
  • Estudio sometido a revisión por pares (expertos reconocidos internacionalmente).
  • Calidad del estudio.

La mayoría de los trabajos que se han publicado y difundido sobre posibles efectos perjudiciales de las RF no cumplen estos criterios y por tanto no se consideran fiables y válidos.

¿Si no hay pruebas por qué seguir investigando?

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Porque esa es la propia esencia de la actividad científica. La opinión científica experta se sustenta en la situación del conocimiento científico en cada momento.
Por otro lado, la percepción distorsionada de una parte de la población ha aumentado la responsabilidad de los expertos. Es normal una reacción de cierta inquietud frente a una nueva tecnología. Sin embargo, si hubiera un efecto claro ya se habría encontrado. Conviene recordar que las estaciones de radio y televisión llevan muchos años emitiendo radiofrecuencias y sin que se haya detectado ningún efecto sobre la salud. Por un principio de prudencia frente a una nueva tecnología es normal que se controlen los efectos de la exposición a estos campos electromagnéticos.

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