El Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS) ha publicado un "documento de posicionamiento" sobre el último informe técnico del Joint Research Centre (JRC), titulado “Electromagnetic emissions from mobile networks and potential effect on health - Preliminary study y publicado en junio de 2021, en el que este organismo de la Unión Europea (UE) analiza la exposición a campos electromagnéticos (CEM) de radiofrecuencia (RF) de las redes de telefonía móvil y su posible impacto adverso para la salud.

El documento del CCARS señala que el despliegue de las nuevas redes 5G ha generado, en algunos sectores sociales, una reacción de rechazo a la instalación de las nuevas antenas por el temor a que podrían aumentar la exposición global a los campos de radiofrecuencia, y atestigua que el documento  de JRC señala que hay muchos ciudadanos que perciben el riesgo de las RF como probables o posiblemente severos, aunque no aportan datos o fuentes que confirmen estos temores.

Entre las causas de este nivel de aprehensión, según el informe del JRC, figura la desinformación que circula por los medios de comunicación, la difusión de noticias sobre estudios científicos con resultados no confirmados ni replicados que refuerzan las sospechas sobre peligros no descubiertos todavía o que se ocultan de forma deliberada.

El estudio fue encargado por la Directorate General for Communications Networks, Content and Technology (DG CNET) de la UE para identificar las posibles relaciones entre la proliferación de las redes de telefonía móvil y sus posibles efectos sobre la salud, y con él pretende hacer una validación de las evidencias científicas en las que se ha basado la International Commission on Non- Ionizing Radiation Protection (ICNIRP) para actualizar sus directrices de 20202.

Según recoge este documento del CCARS, el Joint Research Centre (JRC) es una unidad de ciencia y conocimiento de la Comisión Europea que proporciona asesoramiento científico independiente y apoyo a la política de la UE, y desempeña un papel central en la creación, gestión y sentido del conocimiento científico colectivo para mejorar las políticas de la UE, teniendo como objetivo proporcionar apoyo científico basado en pruebas para el proceso de formulación de políticas europeas. Además, aclara que la opinión científica expresada por el JRC no implica una posición política de la Comisión Europea.

Entre las conclusiones de este documento de posicionamiento del CCARS destaca que, según la JRC, las medidas de CEM de RF de las redes celulares indican que las potencias de descarga de las estaciones bases son las que más contribuyen a la exposición global de la población, y que la exposición es proporcional a la densidad de usuarios del teléfono y del tráfico la red de telefonía móvil.

Además, se explica que la mayoría de los estudios revisados no observaron una correlación significativa entre la ocurrencia de tumores cerebrales y el uso del teléfono móvil, excepto en algunos estudios no conclusivos que indican que hay un patrón consistente de aumento de riesgo de glioma y neurinoma del acústico, que sugiere que hay que seguir investigando.. Además, muchos estudios epidemiológicos señalan una falta de disponibilidad de datos médicos con periodos amplios de observación que cubran los amplios tiempos de latencia de los tumores cerebrales (más de 10 años en algunos tumores.

Por último, el documento señala que el análisis estadístico realizado por el JRC no encuentra evidencia de un aumento de la incidencia de tumores cerebrales y otros tumores del SNC durante los años de seguimiento de la evolución de las redes celulares en las regiones estudiadas, y destaca que estos hallazgos son coherentes con las conclusiones de la revisión de la bibliografía revisada, que no observa una correlación significativa entre la ocurrencia de tumores y las comunicaciones móviles.

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