Un nuevo informe de síntesis elaborado por el Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS) ha analizado una serie de revisiones sistemáticas encargadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para concluir que la evidencia científica disponible sobre los posibles efectos de los campos electromagnéticos de radiofrecuencia (CEM-RF) durante el embarazo y el desarrollo fetal no permite establecer, en términos generales, que estas exposiciones produzcan toxicidad reproductiva.

Esta es una de las principales conclusiones de la revisión sistemática de Cordelli et al., integrada en el conjunto de evaluaciones promovidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los posibles efectos de los campos electromagnéticos sobre la salud.

La revisión analiza estudios experimentales realizados principalmente en mamíferos no humanos y examina diferentes resultados sobre fertilidad, evolución del embarazo, tamaño de las camadas, peso y longitud de los fetos, malformaciones y determinados efectos posteriores sobre la descendencia, con el objetivo de determinar qué efectos aparecen, en qué condiciones de exposición y con qué grado de certeza científica.

Uno de los resultados más sólidos se refiere al tamaño de las camadas. Aunque el análisis de los 24 estudios es inconsistente, al ser considerados de bajo riesgo de sesgo o con algunas preocupaciones, no se encontraron diferencias relevantes entre los animales expuestos y los controles. Por este motivo, la evidencia para este resultado fue calificada como de alta certeza.

Por otra parte, los animales expuestos presentaron una mayor frecuencia de fetos reabsorbidos o muertos, aunque la certeza de esta evidencia fue baja.

Otro resultado relevante corresponde al peso fetal, un ámbito en el que el metaanálisis de 48 estudios encontró una pequeña reducción del peso de los fetos expuestos, con una certeza de evidencia moderada. También se observaron algunas asociaciones compatibles con una menor longitud fetal y una mayor frecuencia de determinadas malformaciones, aunque en estos casos la certeza de la evidencia es menor.

Los resultados sobre el desarrollo posterior son todavía más inciertos, de manera que la evidencia disponible apunta a que la exposición prenatal probablemente no produce un efecto relevante sobre el peso cerebral y sugiere poca o ninguna alteración posterior de la fertilidad de las hembras descendientes. En cambio, algunos estudios detectaron posibles efectos sobre la actividad motora y determinadas funciones motoras y sensoriales, aunque la evidencia fue considerada de certeza muy baja, con pocos estudios y limitada replicación independiente.

La dosis: una de las claves para interpretar los resultados

Uno de los aspectos más importantes de la revisión es la necesidad de tener en cuenta cuánta radiofrecuencia recibieron los animales estudiados, ya que los niveles de SAR variaron considerablemente según el desenlace analizado.

Esta cuestión es especialmente relevante porque las radiofrecuencias pueden producir calentamiento cuando la exposición es suficientemente intensa y el aumento de temperatura constituye un mecanismo conocido de daño durante el desarrollo embrionario y fetal. Por este motivo, detectar un efecto en un experimento realizado con niveles elevados de exposición no demuestra por sí mismo que ese efecto se produzca también con exposiciones inferiores y sin un calentamiento significativo.

Así las cosas, una de las conclusiones centrales de la revisión es que la evidencia disponible no permite determinar si los CEM-RF producen efectos adversos sobre el embarazo o el desarrollo a niveles inferiores a aquellos capaces de provocar los efectos conocidos del calentamiento.

¿Qué significa esto para las personas?

La revisión incluye como cautela para interpretar sus resultados, que los experimentos realizados en animales permiten controlar las condiciones de exposición y estudiar niveles que no podrían utilizarse deliberadamente en seres humanos, pero eso no significa que los efectos observados puedan trasladarse directamente a la vida cotidiana.

De esta manera, encontrar determinados efectos en animales no equivale automáticamente a demostrar un riesgo equivalente para las personas, y plantea como cuestión científica relevante conocer a qué niveles de exposición aparecen esos efectos, si dependen del calentamiento y hasta qué punto las condiciones experimentales son comparables con las exposiciones humanas habituales.

Por estos motivos, los autores no interpretan los resultados como una demostración general de toxicidad reproductiva de los CEM-RF.

Más investigación y mejor medición de la exposición

La revisión señala también una necesidad clara para futuras investigaciones: mejorar la caracterización de la exposición, ya que conocer únicamente que un animal estuvo expuesto a radiofrecuencia no permite determinar con suficiente precisión qué cantidad de energía absorbió realmente su organismo.

Por ello, los autores consideran prioritario disponer de mejores estimaciones de SAR, describir con precisión la distribución de la exposición y registrar adecuadamente características como la frecuencia, la modulación, la duración y el patrón de exposición, con el objetivo de poder establecer con mayor claridad una posible relación entre dosis, efecto y temperatura.

La principal conclusión, por tanto, es que la evidencia experimental disponible no permite establecer una toxicidad reproductiva general de los CEM-RF y tampoco permite determinar con suficiente certeza qué efectos podrían producirse a niveles de exposición inferiores a los capaces de generar un calentamiento relevante.

En el ámbito de la ciencia, esta distinción es importante, ya que un resultado observado en determinadas condiciones experimentales no puede convertirse automáticamente en una afirmación sobre cualquier nivel de exposición; motivo por el que la evidencia disponible obliga a interpretar los resultados teniendo en cuenta simultáneamente el efecto observado, la calidad de los estudios, la dosis utilizada y su relevancia para la exposición humana.

*** Puede acceder al documento completo en el siguiente enlace: https://ccars.org.es/attachments/article/408/4%20Reproducci%C3%B3n-%20informe%20OMS%20revisiones%202025.%20docx.pdf