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Desde Maldita Ciencia han consultado al Comité Científico en Radiofrecuencias y Salud sobre la "lesión de los oficinistas", o lo que es lo mismo, sobre la lipoatrofia semicircular, un trastorno benigno del tejido subcutáneo que se caracteriza por una hendidura o depresión alrededor de determinadas zonas corporales y que puede ser origen de la “acumulación de cargas electromagnéticas durante la jornada laboral. El director científico del CCARS, Francisco Vargas, y el vocal Alberto Nájera, han participado en este artículo que reproducimos a continuación:

Varios de vosotros nos habéis enviado este artículo preguntándonos si la lipoatrofia semicircular, un trastorno benigno del tejido subcutáneo que se caracteriza por una hendidura o depresión alrededor de determinadas zonas corporales (normalmente en muslos o brazos), es realmente una enfermedad y si puede ser origen de la “acumulación de cargas electromagnéticas” durante la jornada laboral. Aunque en el propio texto se indica claramente que esta hipótesis “no tiene sustento científico”, el titular y la forma de difundir la noticia, inducen a error.

A pesar de que la lipoatrofia semicircular sí se considera una enfermedad y, de hecho, forma parte de la 11ª revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (la "biblia" de las enfermedades), sus causas no están del todo definidas y no hay evidencias científicas sólidas que demuestren que las cargas electromagnéticas y electrostáticas estén implicadas en su aparición.

Lo que sabemos hasta la fecha es que se trata de una afección poco frecuente y que la mayoría de los casos se dan en oficinistas (generalmente en mujeres). Por el momento, las evidencias apuntan a que las causas podrían estar asociadas a determinadas características del entorno laboral, como la postura, la presión (por ejemplo, de la ropa), el tipo de silla o la humedad ambiental.

Además, los estudios al respecto son escasos, antiguos, están publicados en revistas científicas de bajo impacto, no sirven de precedente para estudios posteriores y utilizan una metodología cuestionable.

Según explica a Maldita Ciencia Marcos Paulino, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología (SER) y reumatólogo en el Hospital General de Ciudad Real, cuando se analizan las investigaciones y los diferentes casos, hay puntos en común que se repiten con frecuencia. Entre ellos, el género femenino, trabajar horas sentado (sin apoyarse en el respaldo, inclinado el tronco hacia delante) y utilizar ropa ceñida, que presione los muslos y en menor medida otras partes del cuerpo (sobre todo al formarse pliegues o en zonas de costuras). También emplear asientos o escritorios de bordes agudos y finos, que compriman excesivamente la superficie de los muslos.

Sin embargo, Paulino añade que "cuando una entidad clínica tiene solo 27 referencias en PubMed[un motor de búsqueda a la base de datos de investigación biomédica MEDLINE] las evidencias, tanto de la responsabilidad de las cargas electromagnéticas como de cualquier otra posible causa, son escasas".

Entre esas limitadas referencias está este estudio, publicado en 2010 en la revista Journal of Occupational and Environmental Medicine, que indica que "aunque se desconoce la causa específica de la lipoatrofia semicircular, los campos electromagnéticos, la carga electroestática, la humedad y las condiciones de mobiliario juegan un importante papel en ella". La hipótesis sobre la posible repercusión de la carga electrostática en esta enfermedad parece tener origen en esta otra investigación belga.

"Ambos estudios carecen de grupo control, la medida de la carga electrostática es cuestionable y presentan importantes fallos metodológicos que, en ningún caso, permiten demostrar causalidad", alega a Maldita Ciencia Alberto Nájera, profesor en el Departamento de Ciencias Médicas de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Nájera incide, además, en que en la investigación no se estudia la posible repercusión de los diferentes factores de forma aislada, sino que simplemente se aplican una serie de cambios (aumentar la humedad del ambiente, cambiar el mobiliario, reestructurar la disposición del cableado, informar a los trabajadores sobre la postura corporal recomendada...) que hacen que los diagnósticos mejoren.

"Esto, en su día, tuvo bastante impacto mediático y se hicieron algunos estudios al respecto, pero no se llegó a establecer ningún tipo de causalidad específica: solo se consideraron posibles factores de riesgo. La medida en la que influía cada uno no quedó clara", explica a Maldita Ciencia Francisco Vargas, médico epidemiólogo y promotor y redactor de la legislación nacional (Real Decreto 1066/2001) sobre campos electromagnéticos (CEM).

En base a la información disponible hasta la fecha, para evitar (en la medida de lo posible) la lipoatrofia semicircular, Paulino recomienda vestir ropa cómoda y holgada; sentarse correctamente, apoyando la espalda en el respaldo del asiento; utilizar asientos o escritorios de formas poco angulosas; levantarse periódicamente para estirar las piernas y mantener un buen nivel de humedad ambiental. Vuelve a recordar, sin embargo, que falta información y datos para poder ser rigurosos.

"El nivel y la calidad de la evidencia, a la hora de establecer conclusiones es baja, por lo que son necesarios más estudios bien diseñados antes de pronunciarse", concluye Paulino.

Por su parte la especialista en dermatología Inés Escandell explica a Maldita Ciencia que se trata de una dolencia "reversible". "Al cambiar algunos factores del entorno laboral, desaparecen las lesiones. No son persistentes", subraya.

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