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Nos habéis preguntado por un vídeo que está circulando por Instagram y otras redes sociales en el que Sharon Goldberg, que practica la medicina integrativa o alternativa (considerada una pseudociencia) y que está vinculada a movimientos contra las radiaciones desde hace años, afirma que la radiación inalámbrica "está relacionada con un alto nivel de azúcar en sangre y con la diabetes" y que "tiene efectos biológicos demostrados en humanos". También que esto está respaldado por la literatura científica.

Sin embargo, no hay estudios que demuestren que existen esos efectos tras al exposición al nivel de radiación al que nos encontramos habitualmente, muy por debajo del límite que se considera seguro, sino experiencias de casos aislados. Recordamos que la radiación a la que estamos expuestos de forma cotidiana debe estar siempre por debajo de los límites internacionales de seguridad establecidos por la Comisión Internacional de Protección de Radiación no Ionizante (ICNIRP, por sus siglas en inglés). Te explicamos más sobre el tema en este artículo.

No hay evidencias de que las radiaciones estén asociadas con la diabetes

En Maldita Radiofrecuencia ya os hemos contado por qué el wifi, los microondas o la tecnología 5G no suponen un problema para la salud humana. Esta vez, Goldberg señala una supuesta consecuencia concreta de las radiaciones inalámbricas y otros campos magnéticos: que estos están claramente asociados con el alto nivel de azúcar en sangre y con la diabetes y que "cuanto más cerca de una antena de telefonía móvil vivas, más alto será tu nivel de glucosa en sangre".

Pero no hay estudios que demuestren esta supuesta consecuencia de la exposición a la radiación. Entre los documentos que proporciona el post de Instagram como supuestas pruebas se encuentra esta, publicada en 2017 en la revista Electomagnetic Biology and Medicine (de cuyo consejo editorial es miembro Goldberg). Sin embargo, ese documento hace referencia y extrae conclusiones a partir de un solo caso aislado, del diagnóstico a una sola persona.

Lo mismo sucede en este otro estudio, publicado en la misma revista en 2009, que solo analiza y tiene en cuenta los casos de cuatro sujetos con diabetes tipo 1 y 2. Además, los autores se limitaron a observar una supuesta correlación entre la exposición a radiación y un aumento de los niveles de azúcar en la sangre, y en Maldita Ciencia ya os hemos explicado por qué correlación no implica causalidad. Es decir, que dos cosas ocurran juntas no significa necesariamente que una esté provocada por la otra.

Por último, este otro estudio muestra una correlación entre la exposición prolongada a teléfonos móviles y el aumento de la glucosa en sangre en ayunas y la insulina sérica (en sangre), pero se trata de una investigación en un grupo reducido de ratas, no en humanos.

"Este tipo de estudios no tienen ninguna validez científica", explica a Maldita Ciencia Francisco Vargas, médico epidemiólogo, promotor y redactor de la legislación nacional (Real Decreto 1066/2001) sobre campos electromagnéticos (CEM) y miembro del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS). Tanto Vargas como Alberto Nájera, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha y vocal del CCARS, coinciden en que no hay evidencias sólidas que demuestren que la radiación inalámbrica esté relacionada con el aumento de la glucosa en sangre y que, al tratarse de casos aislados, estos estudios no pueden considerarse argumentos de peso para hacer tales afirmaciones.

Dormir cerca del móvil no es peligroso para la salud

Esta es otra de las afirmaciones que hace Golberg, que cuando "colocamos un móvil cerca de las casas de la gente o de su dormitorio, científicamente es muy peligroso".

Sin embargo, como ya explicamos aquí, por muy cerca que permanezcamos del móvil, incluyendo las horas de sueño; por mucho que hablemos por teléfono o mandemos mensajes durante el resto del día, no hay evidencias de que sus emisiones sean el origen de ninguna enfermedad ni afecte a la calidad del sueño. Si así fuera, teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad en la que dependemos continuamente del dispositivo, todos nosotros seríamos potenciales víctimas de esas "fatídicas consecuencias". Sin embargo, no hay evidencias científicas que reflejen algo similar.

"Si dormir con el móvil cerca supusiera un peligro, estaríamos experimentando una auténtica pandemia a nivel mundial", dejaba claro en Maldita Ciencia Nájera. Según el experto, pasar la noche con el móvil en la mesilla o debajo de la almohada no supone problema alguno, ya que la radiación que este emite cuando no se usa es extremadamente baja. "De hecho, también lo es cuando se usa y se encuentra muy por debajo de los límites de seguridad", añade.

No hay revisiones o metaanálisis que muestren que, a los niveles de exposición habituales, la radiación tenga efectos perjudiciales en la salud

En palabras de Nájera, el discurso de Goldberg se basa en lo que se llama cherry picking o falacia de la evidencia incompleta, una táctica habitual de este tipo de movimientos en la que se selecciona aquellos artículos que son acordes a la hipótesis que defienden. Las revisiones sistemáticas y los metaanálisis hacen justo lo contrario: a partir de unos criterios de búsqueda, se incluyen todos los estudios, estén a favor o en contra de la hipótesis inicial. "Las que se han hecho sobre este tema dicen que no existen estos efectos", puntualiza Nájera.  

Además, los estudios científicos independientes sobre los efectos de las radiaciones afirman que estas no son dañinas, como ya explicamos aquí.

* Este artículo es una colaboración mensual entre Maldita Ciencia y el Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS).

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