El CCARS participó en el Festival Pint of Science 2021

El CCARS ha intervenido, a través de su vocal Alberto Nájera, en el Festival Pint of Science 2021, que este año se ha celebrado de forma virtual, debido a la pandemia. Nájera fue seleccionado como uno de los 20 ponentes de este Festival, e intervino con una charla titulada “5G y el chip prodigioso”, que se emitió vía Zoom justo antes de la pronunciada por la científica margarita del Val.

El CCARS participa en la presentación del Cuaderno "5G hoy. Realidad y Mitos"

El Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS) participó activamente en la presentación del Cuaderno "5G hoy. Realidad y Mitos", que se celebró el pasado martes, día 25 de Mayo, a partir de las 10:00 horas en las instalaciones del Instituto de la Ingeniería de España, y al que se pudo acceder de forma virtualFrancisco Vargas, director científico del CCARS, será el encargado de representar a este organismo con su participación en la Mesa dedicada a "Sostenibilidad y Salud".

No, las vacunas contra la COVID-19 no contienen "metales pesados"

Se están difundiendo vídeos en los que supuestamente vemos que un imán se pega a la zona del brazo donde personas vacunadas contra la Covid-19 han recibido la inyección. En estos vídeos se asegura que las vacunas llevan "metales pesados" o que nos han insertado un "dispositivo rastreador". También circula este contenido publicado en la web Ejército Remanente en el que se dice que la vacuna tiene algún componente magnético. Pero es un bulo, ni las vacunas llevan "metales pesados" ni están compuestas por materiales con propiedades magnéticas. Tampoco es cierto que nos hayan insertado un "dispositivo rastreador". Os lo explicamos.

Francia ve "poco probable" que el 5G presente nuevos riesgos para la salud

La Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria (Anses) ha estimado como "poco probable" que el despliegue del 5G en la frecuencia de 3,5 GHz presente nuevos riesgos para la salud, aunque para la banda de frecuencia de 26 GHz -que prevé ponerse en marcha en un segundo momento- los datos no son todavía "suficientes" para extraer conclusiones. Anses investigó si la exposición a diferentes frecuencias de radiación electromagnética provoca la aparición de anomalías biológicas y concluyó que en la frecuencia de 3,5 GHz no existe un "aumento significativo de la exposición en la población".

El 5G no tiene nada que ver con la COVID-19

Nos habéis preguntado por un supuesto estudio internacional que confirmaría una supuesta relación entre la COVID-19 y la exposición a radiación inalámbrica, a raíz de un artículo publicado por la Plataforma Ciudadana para la Investigación Judicial del Sector Eléctrico (QAE). QAE es un grupo de denuncia colectiva contra la tecnología 5G y se hace eco de esta supuesta investigación que, sin embargo, no aparece ni enlazan en el texto. Como ya hemos explicado en Maldita Ciencia, no hay ninguna evidencia científica de que el coronavirus esté causado por la tecnología 5G ni esta empeore una infección por SARS-CoV-2. 

Por qué el 5G no "absorbe el oxígeno allá por donde penetra" y a qué se refiere el BOE con esta afirmación

Nos habéis preguntado por un post de Facebook que dice que "el 5G es una frecuencia que absorbe el oxígeno allá por donde penetra". Para sostener esta afirmación, incluye una captura de pantalla de una disposición general del Boletín Oficial del Estado (BOE), en una de cuyas tablas (Anexo I) se puede leer que "debido a la gran absorción del oxígeno, se reducen los requisitos de planificación de frecuencias en esta banda". La captura del BOE es real (aquí puedes consultar la disposición general completa) pero se refiere a una frecuencia (60 GHz) que no es utilizada por las redes 5G, que serán las de 700MHz, las que ya utiliza la Televisión Digital Terrestre o TDT). 

Dos estudios australianos confirman que las redes 5G son totalmente seguras para la salud

La Agencia Australiana para la Seguridad Nuclear y Protección contra la Radiación (Arpansa) y la Universidad de Tecnología de Swinburne (Australia) han llevado a cabo dos estudios para evaluar si las redes 5G podrían representar un peligro, y no han encontrado evidencias de efectos nocivos para la salud. Ambos trabajos representan revisiones de materiales científicos ya existentes sobre la nueva tecnología.

Por qué no hay evidencias de que las ondas del móvil, del ordenador o del 5G causen problemas en la sangre

En los últimos meses nos habéis preguntado por algunos contenidos que afirman que los móviles, los ordenadores o el 5G causan problemas en la sangre. Pero no hay evidencia científica de que las radiaciones no ionizantes de móviles, antenas y dispositivos electrónicos produzcan un efecto en la sangre (y sobre la salud) en la forma en las que las utilizamos. En Maldita Ciencia también os hemos contado por qué no hay evidencias de que ni los móviles ni el wifi produzcan cáncer ni de que dormir con el móvil cerca sea perjudicial para la salud.

No hay evidencias científicas de que el móvil junto a la cama suponga ningún peligro

Es una duda muy habitual: ¿las radiaciones que emite el móvil mientras dormimos, aun estando en la mesilla o debajo de la almohada, repercuten en la salud? Están muy extendidos los "terribles efectos" que las radiaciones electromagnéticas que este aparato emite ocasionarían, en teoría, de manera directa (y negativa, claro) en nuestra salud. La realidad es que no hay evidencias científicas de que suponga ningún peligro.

Las afirmaciones falsas de un vídeo que asegura que usar el móvil o el ordenador provoca daños en el organismo

La audiencia ha preguntado a Maldita Ciencia por un vídeo en el que un señor llamado Bartomeu Payeras asegura que los móviles y ordenadores tienen efectos perjudiciales en el organismo. El autor del vídeo menciona dos supuestos estudios que demuestran que las radiaciones no ionizantes producen el “efecto Rouleaux” por el que “los glóbulos rojos se apilan”. Según cuenta, “es un indicio de que algo no funciona”. Pero, según los expertos consultados, ninguno de los estudios mencionados es científicamente relevante ni válido. No hay evidencias de que usar el móvil o el ordenador provoque tales efectos perjudiciales en el organismo.